La Agroecología se entiende como una herramienta teórica y práctica para el análisis y la intervención en las formas de producción agraria y los sistemas agroalimentarios hacia una mayor sustentabilidad integral (ecológica, económica, social y cultural). La Agroecología puede definirse como “el manejo ecológico de los recursos naturales a través de formas de acción social colectiva para el establecimiento de sistemas de control participativo y democrático, en los ámbitos de la producción y circulación de alimentos (…) Tales formas de manejo habrán de frenar selectivamente el desarrollo actual de las fuerzas productivas, para contener las formas degradantes de producción y consumo que han generado la crisis ecológica [a la vez que] tal necesario manejo ecológico de los recursos naturales, tendrá igualmente, una fuerte dimensión local como portadora de un potencial endógeno, que, a través del conocimiento campesino, permita la potenciación de la biodiversidad ecológica y sociocultural y el diseño de sistemas de agricultura sostenible” (Sevilla Guzmán, citado en revista SA).

Esto comprende concepciones técnicas de la Agroecología, entendida como las bases científicas para la agricultura ecológica, y los planteamientos sociales y políticos de la transición agroecológica para el desarrollo rural sustentable y la construcción de sistemas agroalimentarios sustentables. Es decir, el análisis y acompañamiento de experiencias y procesos de transición agroecológica que desde la articulación de productoras y consumidoras con bases agroecológicas y de cooperación social tienden hacia lo que hoy se condensa en la apuesta política de la Soberanía Alimentaria. Así, la Agroecología apuesta por “el descubrimiento, sistematización, análisis y potenciación de los elementos de resistencia locales al proceso de modernización, para a través de ellos, diseñar, en forma participativa, esquemas de desarrollo definidos desde la propia identidad local del etnoecosistema concreto en que nos encontramos” (Guzmán et al., 2000).