En el Foro de Córdoba se dieron cita las 60 representantes que participaron en los viajes de campo, junto con las 17 entidades socias, un equipo de interpretación simultánea y un grupo de voluntarias del entorno del ISEC (Universidad de Córdoba). Durante dos días, el objetivo era poner en común aprendizajes y experiencias de las personas asistentes, así como profundizar en las dificultades para el desarrollo de procesos colectivos en nuestros contextos diversos.

El programa se estructuró en diversas actividades, tratando de combinar la reflexión y el intercambio con lo lúdico y lo informal, e incorporando como elemento trasversal los cuidados y la inclusión de todas las personas participantes. La recepción la realizamos el domingo por la noche, organizando grupos para cenar en distintos restaurantes de nuestra ciudad, que cuidan sus cartas utilizando productos ecológicos, de temporada y de proximidad, como una primera aproximación al grupo y a la ciudad.

El primer día de trabajo arrancó con una exposición e intercambio de semillas, en la que se dieron conocer la biodiversidad cultivada presente en Andalucía, y se facilitó el intercambio de las semillas que las agricultoras y agricultores habían traído de sus regiones. Esta actividad permitió desarrollar una primera dinámica de conocimiento mutuo entre las personas asistentes, con el fin de romper el hielo y sentar las bases de un espacio inclusivo y cómodo para esos dos días.

A esta actividad le siguió un espacio para que los grupos que participaron en los distintos viajes de campo prepararan, de una manera lúdica y escénica, una devolución de lo que aprendieron durante estas visitas. Los grupos tuvieron un tiempo para crear y ensayar esta devolución, y luego en un plenario se pusieron en común todas las creaciones artísticas. Se trataba de compartir, utilizando otros lenguajes más allá del oral o escrito, los aprendizajes y las reflexiones compartidas a raíz de estas visitas de intercambio.

El segundo día del foro lo dedicamos a profundizar en los diálogos y las reflexiones en torno a las dificultades que encontramos, en nuestros contextos, para construir procesos colectivos. Empezamos el día con una muestra – exposición de productos que trajeron las personas participantes en el foro de sus territorios. Fue un espacio informal donde seguir facilitando el acercamiento y el conocimiento mutuo entre las personas asistentes.

Los dos momentos clave de reflexión e intercambio colectivos fueron facilitados a través de dos técnicas: el foro abierto y el world café.

El Foro abierto

El foro abierto se desarrolló el martes por la mañana. Se trata de una técnica que permite el diálogo y la reflexión colectiva en grandes grupos. Comenzamos con un ronda inicial de intervenciones de 5 minutos, de 4 personas seleccionadas previamente de entre las participantes. La selección la realizamos en base a los siguientes criterios: equidad de sexos y nivel de participación activa en las actividades previas del proyecto.

Así, dos hombres y dos mujeres, del ámbito agrario productivo, y de cuatro contextos geográficos diferentes (este de Europa externo a la Unión Europea, centro-este de la UE, sur de la UE y norte de la UE), fueron invitadas a presentar, en 5 minutos, sus reflexiones en torno a las siguientes cuestiones:

  • a. Según tus propias experiencias, qué significa la acción colectiva en tu territorio? Qué retos os encontráis en estos procesos? Qué cuestiones os han ayudado a superar estos retos?
  • b. Cómo influye la la historia y aspectos particulares de vuestra cultura que influyen en vuestra visión de la acción colectiva.
  • c. Quiénes son vuestros referentes de acción colectiva, quiénes os inspiran (a cualquier escala). Y para quiénes sois vosotros un referente.

De esta manera, empezamos a compartir las miradas en torno a la acción colectiva desde diferentes territorios y participantes. El objetivo último de la técnica, más allá de generar un espacio amable de diálogo profundo, es identificar aspectos compartidos en torno a los procesos de acción colectiva a nivel europeo, y aquellas diferencias y tensiones que emergen. El diálogo que se generó, a lo largo de las dos horas de duración de la técnica, fue sistematizado de manera visual, para facilitar su seguimiento e interpretación por las personas participantes.

Fueron numerosas las ideas que emergieron en este debate cruzado entre personas de tan diferentes contextos y trayectorias. A grandes rasgos para a compartir aquí algunas de las más relevantes.

Por un lado, de la ronda inicial de intervenciones, emergió la visión negativa que sobre los procesos colectivos existe en territorios del centro y este europeo. El peso de la historia y el hecho de que a veces se interprete el trabajo colectivo como trabajo para otros genera este rechazo.

Desde el centro de Europa se compartió que la acción colectiva está muy presente en el día a día. Se utilizó la metáfora de cómo algunas personas son como los “Obelix” de la acción colectiva, que cayeron en la marmita de la acción colectiva y ya no concibe la vida ni la actividad agraria sin esta componente. Cando creces en este tipo de entornos donde la acción colectiva está presente, de adulto o adulta es algo que incorporas como una parte importante de tu espacio personal.

Desde los Balcanes, se identificaba la tendencia a separar y atomizar al sector agrario. De hecho, en términos geopolíticos, el concepto balcanización alude a los numerosos estados que emergieron tras el colapso del Imperio Austro-húngaro y el Otomano, en un proceso de fragmentación de la región en pequeños países que aún tienen hostilidades entre sí.

Las intervenciones desde Rumanía enfatizaron algunas ideas importantes. Por un lado, que la acción colectiva toma importancia en este contexto cuando se asocia con procesos de lucha por la justicia social, y por otro lado se rebatió el peso de la historia y de los regímenes comunistas previos en sus contextos. Se aportó la experiencia de organizaciones fuertes campesinas, como Ecoruralis, que a través del trabajo de revalorización del campesinado, de programas de revalorización, intercambio y disponibilización de semillas tradicionales en todo el país. De esta forma, desde la propia actividad agraria y desde la revalorización y difusión de prácticas tradicionales se construyo un fuerte movimiento colectivo.

La intervención que surgió después fue la de una mujer del Estado español hablando como administración pública. Su intervención planteó que la administración no está en contra de la actividad agraria y el campesinado, pero que es importante tener presente que su responsabilidad es velar por la seguridad de los alimentos. Que la administración la hacen personas, muchas de ellas sensibilizadas con la realidad del campo y de las personas productoras. Y que las personas de la administración muchas veces tienen esta contradicción entre apoyar el campo y sus protagonistas, y velar por el cumplimiento de normativas. Expresar esto, en este espacio, lo consideraba importante para animar a que las personas presentes expresasen sus conflictos internos en una temática tan compleja.

Esta intervención dio pie y ayudó a empezar a hablar de dificultades. Desde Macedonia, un campesino habló de desesperanza y de desesperación, por el tema de las inversiones en las granjas, de los riesgos y realidades de bancarrotas, de familias enteras arrastradas por estas situaciones. Que era necesario construir respuestas tangibles a estas situaciones, desde proyectos como este.

A partir de este momento, el diálogo empezó a derivar en las motivaciones para ser persona productora, si hacerlo por un mercado, por el planeta… y el tema de cómo hacerlo sin morir en el intento. Desde el Estado español, una intervención hizo hincapié en las dificultades de ser productora, no sólo en los aspectos económicos, que por supuesto también en la línea del productor de Macedonia, pero también en compaginar la actividad agraria con otros procesos sociales y colectivos. Cada vez que una productora deja su granja, esto ya le está costando dinero. Y también, por las dificultades asociadas a las expectativas que se ponen en las personas agricultoras y ganaderas. Se espera de ellas que sean súperheroínas, y saber de todo: recetas para cocinas los productos de temporada o las variedades locales, las características saludables de sus alimentos, como si fueran médicas… Pero por otro lado, cuán de poderoso y de importante es estar en este lugar de la producción de alimentos, y hacer cosas desde la tierra en las que crees.

Un ganadero polaco habló de la importancia de encontrar experiencias exitosas de acción colectiva en nuestros propios contextos y países, para valorizar y reconocer en nuestros propios territorios.

Hasta el final, la cuestión de la naturaleza estuvo presente en todo el diálogo, así como la idea de que todo lo que hacemos, permanece, y esta mirada del largo plazo y de la generosidad de aportar a nuestro entorno está presente en el campesinado que cuida de su tierra y de su territorio.

Y hubo dos cuestiones que quedaron en el aire. Por un lado, quién puede hacer el cambio que necesitamos, qué actrices, desde qué realidades, con qué diálogos… Y por otro lado, una diferencia en cuanto a los contextos presentes. Hubo una profundidad y reflexión más profunda sobre las dificultades, desde el centro este europeo y los territorios del sur. Y, sin embargo, los aportes desde el centro oeste europeo y el norte fueron más en la línea de haber tenido problemas previamente, pero tenerlos resueltos. Surge la evidencia de que sería importante indagar en las problemáticas existentes en estos contextos, con mayor profundidad y qué podrían aprender de los otros contextos presentes.

Cabe decir que este espacio creativo de comunicación, donde se facilita que entren en juego otras vías comunicativas, y experiencias que hasta el momento no se habían expresado en el proyecto, generó un reequilibrio de las fuerzas de poder entre los distintos territorios, y una visibilización del potencial que en este ámbito de la acción colectiva encontramos en todos los contextos.

La técnica del world-café

Esta técnica pretende, en grupos reducidos, generar un espacio de diálogo relajado similar a lo que sería una conversación de café, para exportar temas concretos. Diseñamos los temas a trabajar en cada grupo a partir de las visitas de campo desarrolladas, y sus resultados, así como de las temáticas nuevas que emergieron en el open-forum.

Para cada tema (grupo), se plantearon tres preguntas, que permitían ir profundizando en la temática en rondas consecutivas. Cada ronda duraba 25 minutos, durante los cuales cada grupo debía responder a la pregunta planteada, en torno a su temática específica. Asimismo, se permite una polinización cruzada entre grupos permitiendo la movilidad de las participantes entre grupos, al inicio de cada ronda. Para ello, cada grupo cuenta con una persona anfitriona, que es la encargada de introducir las discusiones previas a las personas que se incorporan nuevas en cada ronda.

Las preguntas que dirigieron las tres rondas fueron:

  • a. Ronda 1.- Cuáles han sido las experiencias más exitosas de acción colectiva en las que has participado en relación al tema del grupo.
  • b. Ronda 2.- Qué factores o elementos facilitaron el éxito de estas experiencias
  • c. Ronda 3.- Cómo podrías traer estos factores y elementos a tus experiencias y proyectos actuales

Las temáticas alrededor de las cuales se hicieron los grupos fueron:
a. Los marcos regulatorios
b.
Movimientos sociales, redes e incidencia política
c.
Relevo generacional
d.
Alianzas con otras actrices/actores
e.
Procesos de aprendizaje y educación, formales e informales
f.
Modelos de cooperación y estructuras de gobernanza
g.
Comercialización y confianza

a. Los marcos regulatorios

Los principales resultados que salieron de cada grupo fueron los siguientes. En relación a la cuestión de los marcos regulatorios, se abordaron realidades de políticas que apoyan o que dificultan la producción agraria en sus distintos sectores, y las diferencias importantes que existen entre países, incluso dentro de la UE. Asimismo, la cuestión de los mercados y de cómo las políticas se orientan a fomentar unos mercados globales, y no mercados adaptados a sistemas agroalimentarios localizados.

Se compartieron experiencias interesantes en el Estado español, en Andalucía, País Valenciano y Galicia, en favor de la adaptación de los marcos regulatorios a las necesidades de las pequeñas producciones, así como de las personas jornaleras (campesinado sin tierra). Se dieron ejemplos de procesos de lucha colectiva que han conseguido modificar las regulaciones o marcos regulatorios. Ejemplos como la adaptación a nivel de País valenciano de las normativas higiénico sanitarias incorporando la flexibilización que los propios reglamentos europeos reconocen, para apoyar a las pequeñas transformaciones campesinas o artesanas; la cuestión de los subsidios agrarios a las personas jornaleras, en Andalucía, o el tema de la cotitularidad para reconocer el papel de las mujeres en la actividad agraria, en Galicia.

Se destaca la importancia de contar con contextos políticos favorables a estos cambios, y también con la capacidad de incidencia que tiene la acción colectiva de sindicatos y organizaciones agrarias, cuando se movilizan.

b. Movimientos sociales, redes e incidencia política

En relación a la cuestión de los movimientos sociales, las redes y la incidencia política, caben destacar algunas ideas clave. Es clave en la acción de incidencia política tener presencia y voz propia para incidir en la aplicación de la declaración de los derechos de las personas agricultoras a nivel de estados. Los objetivos son conseguir de una vez que las personas agricultoras puedan trabajar dignamente con unos ingresos mínimos decentes, y que la sociedad tenga acceso a alimentos saludables de productoras locales. Las entidades socias de la Vía Campesina están trabajando en esto activamente (Ecoruralis, Land workers alliance, SLG, CCPV-COAG, CNA,…).

En esta misma línea, es necesario construir procesos de cooperación política internacionales para definir estrategias compartidas e incidir en la manera en la que nuestras sociedades se relacionan con la alimentación y ala actividad agraria. Es el caso de Nyéleni – movimiento por la Soberanía Alimentaria en Europa. Se trata del mayor movimiento internacional que busca alcanzar la soberanía alimentaria en Europa. Y entiende la Soberanía Alimentaria como un marco político de incidencia para personas campesinas, agricultoras, pastoras y ganaderas, pescadoras, indígenas, jóvenes, que junto a organizaciones ecologistas fue lanzado en 1996 en el marco de la Vía Campesina, durante la Cumbre internacional de la alimentación organizada por la FAO, en Roma.

Acciones exitosas en este sentido son las lanzadas por la Vía Campesina relacionadas con el acaparamiento de tierras, y la incidencia a nivel de directrices sobre la tierra de la Unión Europea para poner las demandas de la pequeña y mediana actividad agraria en la arena de los discursos y las negociaciones.

También se identificaron iniciativas a nivel nacional, tales como: la creación del Estatuto de la Agricultura Familiar en Portugal, en el que se han incluido la necesidad de establecer políticas públicas justas, que estén adaptadas a la agricultura familiar. Así como que se reconozcan como servicios de esta agricultura el mantenimiento del Medio Ambiente, la producción de alimentos saludables, y su papel en la lucha contra el cambio climático. CNA consiguió este éxito tras estar luchando por ello durante más de 40 años.

En Albania, existe un Parlamento rural en el que personas expertas, organizaciones internacionales y organizaciones agrarias colaboran y se asocian para favorecer la participación de las comunidades en las tomas de decisiones que les afectan.

c. Relevo generacional

Sobre la cuestión del relevo generacional, se identifica que es fundamental para garantizar el rejuvenecimiento de las sociedades campesinas, y que es necesario generar espacios de cooperación y de interrelación entre diferentes generaciones. Y genera la cuestión de quién se está haciendo con las tierras y qué efectos tiene esto sobre las comunidades rurales.

Es un hecho constatado el envejecimiento de la población campesina. En Portugal, p.e., la edad media es de 64 años, con más del 52% de esta población por encima de los 65. La mayoría de la gente joven emigra a las ciudades o se dedica a otras actividades que no son agrarias. Existe el tópico de que una vida decente no es compatible con ser agricultora. Así, hay un abandono progresivo y una permanente concentración de la tenencia de la tierra.

Se identifica una oportunidad de establecer alianzas con las actividades rurales que se vienen desarrollando cada vez más, relacionadas con la educación ambiental, y que atraen a gente joven y niñas y niños a las áreas rurales.

Como iniciativas interesantes se identifican varias. Por un lado, la red WOOFing, que facilita la interacción intergeneracional al facilitar que haya aprendices en las fincas; o el sistema de incubadoras en EEUU, o juegos on-line para niñas y niños como mylittlefarm.com, que se desarrollan en granjas.

Se ve la necesidad de hacer la actividad agraria atractiva de nuevo, promoviendo: a. mensajes positivos a personas agricultoras y consumidoras sobre esta profesión; b. Incubadoras que apoyen la instalación de jóvenes agricultoras y el intercambio de conocimientos; c. Promover la actividad agraria en las escuelas y en la educación en general. Es necesario llevar las granjas y lo rural a las ciudades.

d. Alianzas con otras actrices/actores

En el grupo de trabajo sobre construir alianzas con otros actores y actrices, se identificaron numerosos retos a nivel Europeo. La idea de integrar la actividad agraria y de enredarse con la sociedad para traer el debate en torno a la alimentación a la agenda política se ve clave. En este sentido, implicar a otros actores tanto de lo rural como de lo urbano, más allá de las personas agricultoras, en procesos de cooperación para alcanzar este objetivo es fundamental. Se identifican como actores clave personas veterinarias, transformadores agroalimentarios, ONG, congregaciones,… Y ampliar la mirada más allá de lo agrario, a lo agroalimentario.

Algunas referencias en este sentido se rebelaron. CUMA, por ejemplo, es una red federativa a nivel francés que abarca los distintos niveles de la administración: desde lo nacional, a lo local, pasando por lo regional, por lo que tiene capacidad de interlocución a todos los niveles.

En Polonia o Croacia se plantea que para hacerse visibles de cada a la administración, se vienen desarrollando alianzas con consumidoras, iniciativas de banca ética, y otras organizaciones. Asumir las responsabilidades desde lo colectivo en torno a la alimentación se ve fundamental.

En Hungría, por su parte, existen organizaciones que hacen de intermediarias entre las personas agricultoras y los movimientos sociales. También apoyan a las personas agricultoras a apropiarse de las regulaciones.

e. Procesos de aprendizaje y educación, formales e informales

Otro grupo de trabajo centró sus reflexiones en torno a los procesos de aprendizaje y educación, tanto formales como informales. Algunas ideas clave que emergieron fueron, por un lado, la necesidad de invertir en las personas agricultoras, para desarrollar nuevas técnicas o programas de asesoramiento sobre buenas prácticas, etc. La clave de estos procesos es aprender desde la práctica, desde las personas que trabajan el campo cada día. Así, diseños que permitan compartir conocimientos entre agricultores es importante, en los que incorporar a los más jóvenes y a estudiantes. (p.e. estudiantes de grados de Agronomía, Medio Ambiente, entre otros…)

Algunas de las experiencias interesantes compartidas fueron las siguientes. Los servicios de extensión de Georgia son un ejemplo de éxito de cooperación entre el gobierno central y los locales para atender y apoyar a las personas agricultoras. el formato de los viajes de estudio o viajes de campo, cuando se centran en un intercambio entre pares, suelen ser un éxito. Así como las fincas demostrativas donde poner en práctica nuevas tecnologías y generar diálogo entre las personas que las van a utilizar, las emprendedoras y las empresas que las fabrican. En todo caso, se identifica como un elemento clave el aprendizaje colectivo, liderado por personas clave, así como el aprendizaje intergeneracional, facilitado en ambas direcciones (desde los más mayores a los más jóvenes y viceversa). En lo que a la educación formal atañe, se percibe la necesidad de diseñar programas que mezclen de manera efectiva la teoría con la práctica, así como un diálogo fluido entre los ministerios de educación y otros ministerios.

f. Modelos de cooperación y estructuras de gobernanza

El grupo en torno a modelos de cooperación y estructuras generó ideas y debates muy interesantes. Por un lado, se identifica que los nuevos modelos de cooperación son muy flexibles y casan mal con procesos de formalización. En lugar de ir hacia modelos tradicionales como las cooperativas, muchos grupos prefieren registrarse como fundaciones u otras figuras que les ofrecen mejores oportunidades de financiación, en situaciones concretas. Existe también un reto importante en cómo se genera una imagen colectiva de los grupos, a través de marcas registradas o logos compartidos. Por último, si bien se identifica como importante construir cooperativas para generar confianza hacia dentro, se percibe la dificultad de desarrollar estructuras inclusivas donde las voces de todas las personas se oigan.

A nivel de experiencias exitosas se identifican tanto cooperativas formales, bien con objetivos muy concretos o con una mirada más amplia y compleja, así como las múltiples posibilidades que existen entre ambas posibilidades. También iniciativas que se encuentran en el proceso de pasar de grupos informales a cooperativas formalmente conformadas. En todos los casos, se identifica la honestidad y la confianza como las bases para que funcionen, así como contar con apoyos de tipo profesional, normalmente provenientes del sector educativo. Es fundamental construir un objetivo común, así como una estrategia compartida para alcanzarlo.

Para garantizar esto y el éxito de estos procesos colectivos, se ve clave: la presencia de personas facilitadoras que apoyen en los modos de colaboración, en las dinámicas grupales, etc.; que exista un diálogo y negociación constante con las agencias gubernamentales; conectar y aliarse con actores clave fuera de la cooperativa, por ejemplo la universidad, que puede apoyar en la defensa de sus intereses; asegurar la participación y la implicación de las personas socias, así como de la comunidad y la gente que tiene alguna relación con los resultados de la cooperativa; construir una buena imagen de sí misma en la comunidad, en torno a sus acciones;

g. Comercialización y confianza

Por último, presentamos los debates y reflexiones que emergieron del grupo de comercialización y confianza. Por un lado, la cuestión de la certificación participativa a través de la cual implicar a las personas consumidoras en la construcción de la confianza y el conocimiento de los distintivos. La cuestión de los certificados, de que las personas hayan pasado de confiar en personas concretas a confiar en logos o sellos, es preocupante. Por otro lado, la construcción de canales cortos de comercialización.

Entre las experiencias exitosas se comparten algunas relacionadas con personas productoras que, aparte de elaborar su producto (en este caso pan), desarrollan cursos de formación sobre su proceso de elaboración que permite a la gente conectar con su actividad. En este sentido, actividades y charlas relacionadas con el mantenimiento y la conservación de las semillas a la comunidad.

En pequeñas cooperativas, asumir las tareas de comercial es fundamental para construir confianza en sus entornos y desarrollar mercados de proximidad. Para ello, mantener una alta responsabilidad con el medio ambiente, por parte de las personas agricultoras, es fundamental. Asegurar un producto de calidad.

Es importante construir la idea de grupos o cooperativas desde lo local, a través de debates y discusiones desde el microclima social con el que contamos. Debemos crear nuestra propia y holística manera de crear cooperativas. Y también contar con buenos ejemplos externos como motivación, como inspiración.

A nivel de financiación, el crowdfunding se percibe como una herramienta muy interesante.