La siguiente metodología pretende ser una guía orientativa para el funcionamiento de grupos, es decir, quiere señalar a los grupos dimensiones de la vida colectiva que son importantes. De ninguna manera pretende ser una trayectoria obligada, ya que nuestra experiencia demuestra que cada grupo va estableciendo su camino y a veces surgen por los distintos contextos cuestiones que tienen que ser tratadas en distinto orden y prioridad.

La principal característica de esta metodología es la no-linealidad, lo que se traduce en que, a medida que avanzamos en los procesos colectivos, algunos de los pasos y etapas tendrán que ser revisados, ya que es un proceso de aprendizaje continuado y hay ciclos de retroalimentación entre las distintas fases. Esto puede ser representado de tres maneras, como mostramos en la Figura 1, en la Figura 2 o en el proceso helicoidal de la Figura 3.

Además, en la metodología propuesta hemos considerado distintas circunstancias grupales, dependiendo de:

  1. La fuerza motora del proceso: desde grupos que se autoorganizan (tienen un alto grado de madurez colectiva) hasta grupos que se han formado por un agente externo (que comienzan a trabajar de forma conjunta o todavía no han comenzado un camino colectivo).
  2. La canalización de los intereses: desde grupos que pueden desarrollar sus propios procesos, ya que cuentan con las herramientas y el conocimiento para llevarlos a cabo, a grupos que necesitan un grupo de facilitación externo que apoyará su proceso.

El concepto de participación no se basa en un enfoque funcional, sino en una aproximación basada en los derechos sociales. La noción que subyace a tales procesos participativos, basada en la clasificación de Pretty (1995), es que el grupo social o la comunidad tienen el derecho de definir su propio diagnóstico y camino. Cuando el grupo social no es lo suficientemente maduro como para iniciar el proceso por sí mismo, se requerirá un impulso externo inicial y de facilitación. El tiempo requerido para este impulso externo dependerá del contexto inicial y también de la capacidad del grupo facilitador externo para ayudar a desarrollar la autonomía del grupo. Pero, en todos los casos, el actor central que tiene derecho a definir los resultados y decisiones del proceso es el propio grupo o la comunidad.

Para comprender este enfoque epistemológico sugerimos trabajos adicionales de esta metodología como Rist et al. (2007), de Souza Santos (2009)1.

Dimensiones del proceso

La metodología propuesta se divide en 4 dimensiones importantes que pueden considerarse como dimensiones temporales (Figura 1):

  1. Sueños: compartir cada sueño individual y construir sueños y visiones colectivas son pilares de todo el proceso. Los sueños son relevantes en cada fase temporal, a medida que cambian y evolucionan, y algunas partes de ellos se alcanzan. Es importante que antes o al mismo tiempo que exploremos las visiones compartidas del grupo, también exploremos los sueños en subgrupos según el género/edad/racialización, ya que estos sueños pueden diferir del sueño compartido.

    Dependiendo del grupo esto se puede hacer con alguna parte artística (por ejemplo, dibujos, puede ser como un prototipado). Se comienza individualmente y luego se comparte con el resto de componentes. A partir de compartir se inicia una negociación, se comienza a construir algo común.
  1. Diagnóstico: es la fase «dónde estamos» y “dónde queremos ir”. Es importante que en esta dimensión se aprecie y valore la riqueza y la potencialidad del grupo, ya que los diagnósticos a menudo solo se centran en las problemáticas a las que se enfrentan los grupos. En el diagnóstico por ejemplo se define el contexto, las relaciones de poder, las problemáticas, la gente que hay, los medios y los recursos con los que se cuenta.
  1. Visión compartida: se diseñan los objetivos del grupo y se establecen criterios, son los pilares donde se asentará el grupo. Se construyen consensos sobre la financiación y el funcionamiento, por ejemplo, un grupo de huerto podría decidir que no quiere trabajar con instituciones, esto forma parte de establecer la identidad. También se construye un ideario, que tiene que ver con la gobernanza.
  1. Plan de acción: Esto se refiere al proceso, los pasos o el plan de cómo alcanzar los objetivos deseados o establecidos que el grupo ha identificado. Aquí se definen las estrategias a corto, medio y largo plazo y también los responsables, cronogramas… Se establecen también en esta dimensión los mecanismos de evaluación, por eso, el plan de acción va a permitir evaluar cómo lo está haciendo el grupo.
Figura 1. Esta representación de la metodología participativa destaca la prefase y los primeros pasos que se pueden tomar para iniciar el proceso.

Sobre la prefase

La prefase es el momento en que identificamos el grupo social con el que queremos trabajar, identificamos o tomamos conciencia de sus intereses y necesidades, y es el punto de partida como grupo (Figura 1). Esta fase puede no ser necesaria cuando el grupo ya está formado y tiene una trayectoria común.

Esta fase consiste en identificar el grupo que está interesado, que quiere recorrer un proceso colectivo, y que quiere construir un primer diagnóstico de la situación o punto de partida. Paralelamente, se recomienda construir una meta común, simple y de fácil acceso, para motivar el trabajo conjunto y la formación del grupo, que esté directamente relacionada con los sueños y necesidades del protogrupo.

Hay varios elementos a tener en cuenta en este primer paso, que consiste en formar un grupo que desarrollará un proceso participativo hacia una solución o hacia la construcción de sus propias necesidades e intereses:

  1. La convocatoria para la formación de un grupo de interés debe centrarse en actividades atractivas y relacionadas con un problema que comúnmente se identifica como útil o importante. Por lo tanto, se debe realizar un trabajo de fondo para identificar a estas personas y sus intereses comunes, utilizar entrevistas, compartir talleres, capacitación, etc.
  2. No todas las personas tienen los mismos ritmos o están en el mismo punto. Es importante tener en cuenta la información de un grupo motivado y dinámico compuesto por aquellos potenciales participantes en el proceso, que muestren más interés y disponibilidad hacia el proceso colectivo.
  3. El contexto en el que estamos desarrollando el proceso tendrá una gran influencia en el tipo de proceso y la dinámica: un enfoque más artístico o racional, el tipo de liderazgo, un grupo más o menos cohesivo, etc.
  4. El perfil de las personas que participan en el proceso determinará el nivel de autogestión del mismo o la necesidad de facilitación externa.

Cuestiones transversales

Existen varios temas transversales que se recomienda tomar en cuenta en cada momento de esta metodología participativa (Figura 2).

Primero, las dinámicas de rango, es decir, las relaciones de poder que se establecen entre las personas debido al privilegio que la sociedad les otorga en función de su racialización /etnicidad, género, edad,… que deben tenerse en cuenta en cada dimensión y fase. Estas dinámicas de rango normalmente se trabajan en espacios emocionales especialmente diseñados para ello (Figuras 1 y 2).

En segundo lugar, en cada fase habrá dos tipos de acciones: aquellas orientadas a explorar y abrir opciones; y las orientadas a hacer y consolidar que permiten la celebración. Las acciones prácticas no deben ser subestimadas. Por ejemplo, en ciertos Sistemas de Garantía Participativa desarrollados por productores y consumidores agroecológicos, reunirse regularmente en un mercado es la acción principal que refuerza el proceso colectivo. Estos son momentos en que el grupo está trabajando implícitamente en su visión.

Figura 2. Los temas transversales se destacan en esta representación de la metodología participativa.

En tercer lugar, en cada fase, debemos tener en cuenta que existen 4 tipos diferentes de espacios que un grupo requiere:

  1. creatividad: momentos en que todas las ideas de los participantes relacionadas con un tema surgen, se comparten y a partir de ellas se construyen ideas colectivas;
  2. toma de decisiones: momentos en los que se realiza la selección de algunas de las propuestas;
  3. gestión emocional: momentos específicos para compartir emociones y gestionar el rango y las relaciones de poder;
  4. celebración: momentos informales festivos o espontáneos de celebración para el grupo y el proceso.

Escala temporal: fases y etapas

Además, existe la necesidad de desarrollar indicadores orientados a procesos internos y externos para saber dónde hemos llegado. Estos indicadores pueden estar relacionados con las diferentes acciones, ya sean exploratorias o consolidadas. Por lo tanto, no solo están relacionados con los resultados, sino también con el proceso en sí. Es importante resaltar los aprendizajes y cambios que surgen del proceso en sí, e incluirlos en las actividades de celebración.

Algunos grupos de indicadores de procesos serían los siguientes:

  • De ambiente: son muy culturales/contexto dependientes, tienen que ver con la atmósfera, la energía del grupo. Por ejemplo, cómo se entra o se sale de una reunión, los momentos álgidos del grupo (silencios, risas, ruidos…).
  • De relaciones: tienen que ver con la estructura del grupo. Por ejemplo, la densidad de relaciones, los conflictos (internos y externos, te dan información del contexto), el dolor que queda tras un conflicto (te da información sobre la capacidad reparadora del grupo), los liderazgos…
    En algún momento determinado para algunos grupos un conflicto no es resoluble, el grupo se puede disolver porque la capacidad de acción es baja pero el proceso ha seguido.
  • De aprendizajes: puede llevar a que haya un mayor nivel de comprensión, por ejemplo, cambios de discurso, cambios de actitudes (por ejemplo, actitudes democráticas)
Figura 3. La metodología participativa entendida como un proceso continuo de aprendizaje y las dimensiones resaltadas en cada paso.

Gobernanza

Ya sea un proceso autogestionado o uno facilitado externamente, se debe definir la gobernanza del grupo y del proceso. Debe haber un momento explícito del proceso en el que se discute la gobernanza y se toman decisiones relacionadas.


1 Stephan Rist, Mani Chidambaranathan, Cesar Escobar, Urs Wiesmann and Anne Zimmermann. (2007). Moving from sustainable management to sustainable governance of natural resources: The role of social learning processes in rural India, Bolivia and Mali. Journal of Rural Studies 23 23–37.

Santos, Boaventura de Souza, (2009) Una epistemología del sur: la reinvención del conocimiento y la emancipación social. México – S. XXI y CLACSO .