Caza de ratasSilvia Ribeiro en ALAI, América Latina en Movimiento

Un estudio reciente dirigido por el doctor Gilles-Eric Seralini, de la Universidad de Caen, Francia, mostró que ratas de laboratorio alimentadas con maíz transgénico NK603 de Monsanto (con y sin glifosato, el herbicida más usado en transgénicos) sufrieron muerte prematura y desarrollaron tumores y problemas hepatorrenales graves. El estudio, que fue publicado en una revista científica revisada por pares (Food and Chemical Toxicology), es muy significativo, por ser el más amplio de los estudios de alimentación con transgénicos realizados hasta el momento. Se realizó durante dos años, el ciclo total esperado de vida de esas ratas.

Ante estos resultados, Francia decidió suspender la importación de maíz y realizar estudios de verificación. Rusia prohibió la importación de maíz transgénico. México, centro de origen del maíz, donde el maíz tiene el mayor porcentaje mundial de consumo humano, no tomó absolutamente ninguna medida de precaución. Por el contrario, ese maíz transgénico sigue presente en diversos alimentos. Más grave aún: el gen 603 de Monsanto está presente en la mayoría de las 15 siembras piloto de maíz transgénico aprobadas por la comisión de bio(in)seguridad, a favor de Monsanto y otras. Monsanto solicitó además plantar 700 mil hectáreas en Sinaloa del mismo maíz transgénico que generó tumores en ratas, para su venta comercial en todo el país u otros.

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